3 REFLEXIONES SOBRE EL CINE GENERADO CON IA
3 REFLECTIONS ON AI-GENERATED CINEMA
ABRIL 2026 / APRIL 2026
REFLEXIÓN SOBRE EL MOMENTO ACTUAL
Por Alfredo Izquierdo, Director del KURSAAL-AI Film Festival San Sebatián
Como resultado de la experiencia compartida de este primer festival de cine con IA celebrado en España hemos querido recopilar unas conclusiones fruto de la experiencia y del networking de los participantes del festival y del jurado.
Desde el KFFSS no pretendemos tomar ningún posicionamiento con este dossier, ni tampoco predecir el futuro. Solo queremos tomar una referencia del presente para contrastar con lo que pueda suceder dentro de un año.
A fecha de marzo de 2026, la IA audiovisual ya ha saturado los sectores de redes sociales y advertising, pero ahora se está expandiendo en el ámbito cinematográfico, lo que está generando una situación de incertidumbre y rechazo en el sector por quienes desconocen el tema en profundidad.
¿Cuál ha sido el punto de partida desde el KFFSS?
En el KFFSS llevamos dos años haciendo un seguimiento superficial de los avances en IA. En verano de 2025 empezamos a ver certámenes promovidos por las propias plataformas de IA con premios en dinero de hasta un millón de dólares, seguramente con la segunda intención de entrenar a sus propias IA. Vimos que los resultados empezaban a ser interesantes aunque no definitivos.
En este momento desde el KFFSS se decide iniciar una inmersión en la producción cinematográfica con IA en el ámbito del hiperrealismo, por ser el más complejo, para conocer la situación del momento antes de montar el primer festival de cine de IA en España con la denominación de KURSAAL-AI, pero totalmente separado en fechas y premios del festival de cine tradicional KURSAAL-ART.
¿Cuáles creemos que son los 4 prejuicios erróneos y habituales sobre la IA?
1.- La IA te hace la película sola y sin esfuerzo.
2.- He probado varias demos de IA gratuitas y no me sirven.
3.- He asistido a unas charlas de IA o he visto unos video tutoriales por internet, creo que ya tengo criterio para saber lo que es la IA generativa de video.
4.- Con una sola herramienta de IA puedo hacer toda una película.
Cada vez hay más herramientas de IA en el ámbito cinematográfico que ayudan, pero las películas no se hacen solas.
Para conseguir hacer una mínima producción cinematográfica decente con IA:
a).- Todo el conocimiento previo que se tenga de producción cinematográfica es un plus fundamental que se nota en el resultado.
b).- Hay que hacer un esfuerzo importante de inmersión en el tema, invirtiendo tiempo y dinero.
c).- Hay que aplicar una metodología especial, diferente al cine tradicional.
d).- Puede hacer falta integrar más de veinte herramientas de IA diferentes, además de otras herramientas de postproducción del cine tradicional.
e).- Sigue siendo necesario el talento creativo humano para contar buenas historias.
f).- Hay que vivir la experiencia inmersiva para comprender lo que te puede dar la IA y como hay que comunicarse con la IA para que te nos facilite el resultado deseado.
¿Por qué cada género cinematográfico tiene su propia problemática en IA?
Por un lado, tenemos a la ficción y el documental que se enfrentan al filtro de veracidad que el subconsciente humano es capaz de percibir en el resultado técnico audiovisual, sobre todo con la parte de la interpretación actoral.
Y por otro lado, tenemos al mundo de la animación donde ya no es posible percibir la diferencia en el resultado técnico audiovisual. Aquí las instituciones de la cinematografía han considerado establecer un filtro de proteccionismo hacia la animación tradicional para el acceso a las subvenciones por ser metodologías con costes de producción muy diferentes, reservado el concepto “Animación” a la metodología tradicional y catalogando a la metodología con IA como “IA estilo Animación”.
¿Por qué hemos separado en el KFFSS los festivales de cine en AI y ART?
Está cuestión ha sido muy analizada dentro del KFFSS. Ambas metodologías son capaces de producir contenido cinematográfico, pero la metodología, los costes y el esfuerzo, no tiene nada que ver. NO SON COMPARABLES.
Consideramos que hacer un festival donde se mezclan AI y ART, aunque sea aplicando unos porcentajes, tiene poco sentido porque va a ser muy difícil marcar la línea roja que separa los dos métodos de producción de cine.
¿Cuál es la percepción que tenemos desde el KFFSS?
Estamos viendo comunidades de cineastas pioneros en la IA colaborando entre ellos para poder aprender nuevos métodos tan rápido como se suceden los avances. Todos los meses se presentan novedades con nuevas herramientas para la producción cinematográfica. La IA generativa audiovisual está mejorando muy rápido.
Valoramos la experiencia de producción de cine con IA como fascinante, pero la producción artística con equipos humanos sigue siendo una experiencia que resulta un reto personal mucho más gratificante.
¿Cuál puede ser el punto fuerte del cine con IA?
Cuando la técnica lo hace todo posible y los costes de producción se reducen considerablemente, la creatividad de los guionistas se posiciona como uno de los grandes favoritos para ser el elemento principal. Algo muy accesible para creadores independientes.
¿Qué sucede cuando los costes de producción se reducen muchísimo?
Aparecerán muchas productoras y se multiplicará el número de películas, lo que llevará a una saturación del mercado.
Tendremos productoras clásicas con altos costes de estructura compitiendo con pequeñas productoras con costes muy reducidos, que provocará otro cambio en el mundo de la exhibición y distribución. Aunque los márgenes en porcentaje puedan ser similares, al reducirse los precios de comercialización, la cantidad de margen neto resultante será mucho menor, y esto afectará a toda la cadena de producción y distribución.
¿Cómo va a aceptar el espectador esta nueva forma de hacer películas?
El resultado está por ver, pero si el público ya viene aceptando el CGI, no parece difícil aventurar que también acepte la cinematografía con IA cuando esté más madura.
Estamos viviendo un momento de transición, único y fascinante, al alcance de cualquiera que quiera vivirlo. Un momento que pasará y no volverá.
REFLEXIONES SOBRE EL PRESENTE Y EL INEVITABLE FUTURO
Por Íñigo Echávarri, Productor y Cineasta


El “melón” de la inteligencia artificial en el audiovisual ya no es algo que podamos posponer. Abrirlo no es una opción, es una necesidad si queremos ser conscientes de la magnitud del cambio que ya está en marcha. Sin duda, la IA generativa nos plantea retos profundos, pero también ofrece oportunidades extraordinarias si sabemos entenderla y ponerla a nuestro favor.
Como realizador audiovisual, resulta imposible no sentirse fascinado. La historia nos ha demostrado que cada gran avance tecnológico ha generado primero asombro y después transformación: la fotografía en el siglo XIX, el sonido grabado, la radio, el cine, la televisión o internet. En su momento, todos ellos parecían casi mágicos. Hoy son parte natural de nuestras vidas.
Siempre ha ocurrido lo mismo: aquello que impulsa el progreso acaba integrándose. El fuego, la rueda, la imprenta o la electricidad no fueron solo avances técnicos, fueron cambios de paradigma. Y la inteligencia artificial apunta claramente a ser uno de ellos.
Ahora bien, que sea inevitable no significa que no genere incertidumbre. La IA altera flujos de trabajo, redefine estructuras laborales y cuestiona modelos establecidos. Da miedo, porque obliga a replantear muchas cosas. Pero, como en cualquier industria, hay una variable que termina imponiéndose: el equilibrio entre coste y resultado.
Conviene hacerse una pregunta incómoda pero honesta: ¿por qué hacemos cine? Más allá de la vocación, que existe y es real, el audiovisual también es una industria. Para que una obra sea sostenible, debe conectar con un público y generar un retorno, ya sea en forma de entretenimiento, emoción, reflexión o valor comercial.
Si una tecnología permite producir contenidos con una reducción de costes muy significativa, imaginemos un 70% u 80%, es legítimo plantear que ese cambio afectará al modelo económico. La historia ya nos ha dado ejemplos muy claros: antes de la imprenta, los libros eran copiados a mano durante días por escribas. La imprenta democratizó el acceso y redujo los costes de forma radical. Hoy ni siquiera concebimos el modelo anterior.
El debate sobre el valor del arte tampoco es nuevo. La fotografía fue cuestionada frente a la pintura. La digitalización transformó la música, el cine y los medios. Cambiaron los hábitos de consumo y, sin embargo, la industria no dejó de existir: evolucionó. Y eso es lo que previsiblemente ocurrirá con la IA.
En muy poco tiempo, el uso de herramientas de IA generativa será algo generalizado.
Pero eso no significa que todo el mundo vaya a obtener los mismos resultados. Al contrario: destacarán quienes tengan mayor criterio creativo, experiencia narrativa y capacidad de adaptación. En definitiva, quienes entiendan cómo seguir haciendo lo mismo, utilizando nuevas herramientas.
Respecto al valor del audiovisual, hay que diferenciar dos planos. El valor económico lo determina el mercado. El valor artístico, en cambio, siempre ha sido subjetivo. Los festivales llevan décadas enfrentándose a esa cuestión: ¿Qué tiene más mérito a la hora de ser seleccionada o premiada: una gran producción o una obra pequeña de autor? ¿Una animación tradicional, una película en 3D o una en stop motion? Todos estos formatos compiten desde hace tiempo en las mismas categorías.
En el ámbito de la animación, todo apunta a que la IA se integrará de forma natural. La relación entre calidad, coste y eficiencia es demasiado relevante como para ignorarla.
En cambio, en el terreno del hiperrealismo aún existe un margen de evolución, especialmente en lo que se conoce como el “valle inquietante”. Aunque cada vez es menos perceptible, todavía en 2026, condiciona algo la aceptación del espectador.
Eso no significa que desaparezca el cine con actores. Seguirá habiendo intérpretes con los que soñemos y a los que queramos ver en pantalla. El cine con actores deberá reforzar su conexión con el espectador, probablemente evolucionando hacia experiencias más ligadas al evento, al directo y, especialmente, al entorno digital y las redes, donde el star system se construye y activa de forma constante. Algo similar a lo que ha ocurrido en la música: han cambiado los formatos de consumo, pero los conciertos siguen llenando espacios.
La IA abrirá la puerta a experiencias personalizadas, historias a medida, narrativas interactivas, incluso la posibilidad de vernos dentro de una película, pero eso no sustituye la esencia del cine. El espectador seguirá queriendo sentarse y dejarse llevar por una historia contada por otro. El storytelling sigue siendo el núcleo.
En cuanto al concepto de arte, la propia definición habla de expresión creativa humana. La IA, por sí sola, no tiene intención ni propósito. Es una herramienta. El arte seguirá estando en la mirada del creador, en cómo utiliza esa herramienta tecnológica para expresar ideas, emociones o visiones del mundo.
Como ya ocurre con una cámara, la IA tendrá múltiples usos: desde el contenido cotidiano hasta producciones publicitarias, videoclips, series, películas o instalaciones artísticas. No es un fin, es un medio.
Uno de los efectos más relevantes será la democratización. La reducción de costes permitirá que muchos creadores accedan a la producción audiovisual sin las barreras tradicionales. Esto ya lo hemos visto antes con el vídeo digital, los ordenadores o internet. Además, se abrirán nuevos nichos de mercado. Proyectos más pequeños, dirigidos a audiencias concretas, podrán ser viables. Historias locales, hipersegmentadas, con modelos de financiación alternativos, tendrán más espacio. También esto ha ocurrido antes con la llegada de las redes sociales. En definitiva, la IA plantea desafíos, pero también amplía enormemente el campo de juego.
Resulta especialmente interesante recordar hoy las palabras de Francis Ford Coppola en el epílogo del documental “Corazones en tinieblas” (1991), donde reflexionaba sobre el impacto de las cámaras domésticas:
“Mi gran esperanza ahora es que con estas nuevas cámaras de video de 8 milímetros, la gente que normalmente no haría una película estará en situación de hacerla... y entonces, una niña de Ohio será la nueva Mozart.”
Aquella reflexión, trasladada al contexto actual, cobra una nueva dimensión. La inteligencia artificial es esa nueva herramienta que permite que nuevas voces, hasta ahora invisibles, encuentren su espacio. No se trata tanto de predecir el futuro como de entender el presente. Y el presente nos
dice que estamos viviendo un momento de transición único, fascinante y profundamente transformador.
Un momento que, sin duda, está marcando el futuro del audiovisual.
REFLEXIONES
By Jeremy Angeliers, Productor y Cineasta, Fundador de SHAIKE


Gracias Alfredo por compartir esto, es una lectura muy interesante.
Coincido con muchas de tus observaciones del KURSAAL-AI, especialmente en lo que respecta a las ideas erróneas y la realidad del arte detrás de la producción cinematográfica con IA. Todavía existe una gran brecha entre lo que la gente cree que es y lo que realmente se necesita para crear algo bueno.
En SHAIKE, estamos viendo lo mismo: las herramientas evolucionan rápidamente, pero la verdadera diferencia radica en el gusto, la dirección y la narrativa, no en la tecnología en sí.
Mi punto de discrepancia reside en la separación entre la IA y el cine tradicional. Entiendo la lógica actual, pero no estoy convencido de que esta distinción se mantenga por mucho tiempo. En algún momento, volverá a ser simplemente cine, con herramientas diferentes.
Y en cuanto al público, personalmente creo que la adopción será más rápida de lo esperado. Si la gente ya ha aceptado los efectos especiales generados por computadora sin cuestionarlos, no veo un mundo donde rechacen la IA una vez que la calidad alcance cierto nivel.
En cualquier caso, es un momento fascinante para todos.